Actualmente vivimos una situación muy particular y compleja producto del Coronavirus y del aislamiento social, preventivo y obligatorio. Estas medidas generan sin lugar a dudas un cambio en la rutina diaria de todos y que ciertos trastornos puedan agudizarse aún más como por ejemplo la depresión. Es por eso que hablaremos sobre el tema para informarnos un poco más, ser conscientes y ayudar a quienes la padezcan.

¿Qué es la depresión?

Es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. Afecta los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de una persona, y puede causar una variedad de problemas físicos y emocionales. 

Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se producen durante gran parte del día, casi todos los días.

Síntomas

  • Tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza
  • Enojo, irritabilidad o frustración
  • Pérdida de interés por las actividades habituales 
  • Alteraciones del sueño (insomnio o dormir demasiado)
  • Cansancio exagerado
  • Falta de apetito y adelgazamiento
  • Ansiedad, agitación o inquietud
  • Fijación en fracasos del pasado o autorreproches
  • Pensamientos recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio

 

¿Cómo se diagnostica?

Lo más frecuente es que la depresión no se diagnostique de modo precoz, por lo que el malestar del paciente le hace acudir reiteradamente a la consulta. En estos casos se puede hablar de depresión enmascarada, cuando los síntomas no son obvios porque el paciente sonríe y niega los sentimientos depresivos.

  • Sospecha clínica inicial: Los signos y síntomas del primer episodio depresivo pueden incluir cambios de humor leves, quejas, fatiga, insomnio, disminución del rendimiento laboral, indecisión, dificultades en la concentración, irritabilidad y ansiedad generalizada.
  • Episodios posteriores: Tristeza, ansiedad, irritabilidad, hostilidad, pasividad, inhibición, síntomas cognitivos, delirios alucinaciones.

 

Causas

Se desconoce la causa exacta de la depresión, pero puede comprender diversos factores como: 

  • Diferencias biológicas: Las personas con depresión tienen cambios físicos en el cerebro.
  • Química del cerebro: Cambios en la función y el efecto de los neurotransmisores (sustancias químicas del cerebro), y cómo interactúan con los neurocircuitos involucrados en mantener la estabilidad del estado de ánimo
  • Hormonas: Cambios en el equilibrio hormonal del cuerpo que pueden presentarse en el embarazo o después (posparto), por problemas de tiroides, menopausia u otros trastornos.
  • Rasgos hereditarios: Es más frecuente en las personas cuyos parientes consanguíneos también tienen este trastorno. 

 

¿Cómo tratamos la depresión? 

El tratamiento dependerá de las características de la depresión. Los profesionales pueden ofrecer tratamientos psicológicos como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos.

Con la psicoterapia, se ofrece seguridad, confianza, comprensión y apoyo emocional; se intentan corregir los pensamientos distorsionados; se explica el carácter temporal y se desdramatiza la situación; se consigue la participación del paciente en el proceso curativo y, por último, se enseña a prever las posibles recaídas.

 

Factores de riesgo

Por lo general, la depresión comienza en la adolescencia o entre los veinte o treinta y tantos años, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida. Algunos de los factores son:

  • Ciertos rasgos de la personalidad, como tener la autoestima baja y ser demasiado dependiente, muy autocrítico o pesimista
  • Situaciones traumáticas o estresantes, como maltrato físico o abuso sexual, la muerte o la pérdida de un ser querido, una relación difícil o problemas económicos
  • Familiares consanguíneos que tienen antecedentes de depresión, trastorno bipolar, alcoholismo o suicidio
  • Antecedentes de otros trastornos de salud mental, como un trastorno de ansiedad, de la alimentación o de estrés postraumático
  • Abuso de alcohol o de drogas recreativas
  • Una enfermedad grave o crónica
  • Ciertos medicamentos.

 

Complicaciones del trastorno

  • Sobrepeso u obesidad, que pueden derivar en enfermedades cardíacas o diabetes
  • Dolor o enfermedad física
  • Consumo inapropiado de alcohol o de drogas
  • Ansiedad, trastorno de pánico y fobias sociales
  • Conflictos familiares, dificultades en tus relaciones y problemas en la escuela o el trabajo
  • Aislamiento social
  • Sentimientos suicidas, intentos de suicidio o suicidio
  • Automutilación, como por ejemplo cortes
  • Muerte prematura a raíz de enfermedades

Puede causar efectos devastadores tanto en ti como en tus familiares. Suele empeorar si no se trata y puede derivar en problemas emocionales, de conducta y de salud que pueden afectar todos los aspectos de tu vida.

No existe una manera segura para evitar la depresión. Sin embargo, las siguientes estrategias pueden ser útiles:

  • Toma medidas para controlar el estrés, mejorar tu resiliencia y levantar tu autoestima.
  • Acércate a la familia y a los amigos, especialmente en momentos de crisis, para que te ayuden a superar los malos tiempos.
  • Consigue tratamiento ante el primer signo de un problema para que te ayude a impedir que la depresión empeore.
  • Considera tener tratamiento de apoyo de larga duración para que te ayude a prevenir la reaparición de los síntomas.