La lactancia materna es el alimento más completo y la forma ideal de aportar al bebé los nutrientes y anticuerpos que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludable, fuerte y seguro. Favorece y genera un vínculo de afecto entre la madre y el bebé, logrando un mejor desarrollo en el crecimiento de los niños. 

El calostro dentro de la lactancia cumple un rol fundamental. Pero, ¿qué es el calostro? Se denomina así a la primera leche materna que produce la mujer luego de que el bebé nace. Es un concentrado de nutrientes y anticuerpos que el bebé debe recibir al nacer porque es tan importante como una vacuna para prevenir las infecciones más comunes.

Y es que la leche materna incluye todos los nutrientes que un recién nacido requiere hasta los seis meses de edad, por lo que será su único alimento. Estos componentes son importantes para el desarrollo neurológico, como fuente de energía y para combatir las infecciones. Brindan vitaminas, ayudan a la digestión de la grasa y a una mejor absorción y digestión de los nutrientes.

Componentes: 

  • Grasas
  • Carbohidratos
  • Proteínas
  • Vitaminas y minerales
  • Factores anti-infecciosos
  • Factores bioactivos

Muchos de los componentes de la misma se encargan de protegerle mientras su sistema inmunitario completa su desarrollo, protegiéndole de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, entre otras. Además de enfermedades futuras como asma, alergia, obesidad, o diabetes, y favoreciendo el intelecto.

Beneficios para el bebé

  • Favorece su crecimiento, maduración y salud.
  • Lo resguarda mientras su sistema inmunitario completa su desarrollo.
  • Favorece el intelecto.
  • Lo protege de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, entre otras.
  • Lo protege de futuras enfermedades como: asma, alergia, obesidad, o diabetes.

Beneficios para la madre 

  • Acelera la recuperación
  • Disminuye la posibilidad de padecer anemia
  • Tiene menos riesgo de hipertensión y depresión posparto 
  • Es menos frecuente la osteoporosis y el cáncer de mama y ovarios. 

 

Periodos de Lactancia 

De cero a seis meses

Durante este periodo la leche materna debe ser el único alimento del bebé, excepto si necesita algún tipo de suplemento vitamínico. 

No es necesario que el bebé tome agua u otro tipo de líquidos: según la OMS la propia leche materna contiene un 88% de agua, por lo que es suficiente para saciar al lactante. 

La leche materna tendrá variaciones durante este periodo en cuanto a su composición y cantidad, adaptándose a las necesidades del recién nacido.

En este periodo no hay que establecer un horario para amamantar, sino que el bebé tiene que ser alimentado cuando lo necesite. Generalmente se dan entre 10 y 12 tomas diarias que duran entre 10 y 20 minutos.

 

De seis meses en adelante

A partir de los seis meses, el niño comenzará a necesitar más alimento que el proporcionado por la leche materna. Esta sigue siendo igual de necesaria, y el aporte mínimo diario no debe bajar de los 500 mililitros. Las tomas suelen ser de cuatro o cinco por día hasta el primer año, y a partir de entonces se irán reduciendo de forma progresiva. 

La OMS recomienda que la lactancia materna se mantenga un mínimo de dos años.

Una vez pasados estos años de recomendación, la madre puede seguir amamantando a su hijo todo el tiempo que desee. En el momento en que se decida llevar a cabo el destete, no se debe hacer de inmediato, sino que se tiene que reducir paulatinamente la frecuencia.

 

Bebés prematuros

El pediatra determinará si un bebé prematuro puede ser amamantado o no, dependiendo del desarrollo que haya alcanzado. Mientras que algunos lo pueden hacer desde el momento de su nacimiento, para otros habrá que extraer la leche materna de las mamas y suministrarla a través de jeringuillas, sondas o biberones.

Las tomas de los bebés prematuros suelen ser más frecuentes de lo normal, y además no suelen succionar toda la leche que necesitan, por lo que es frecuente administrar posteriormente leche previamente extraída.

En algunas ocasiones, la madre puede dejar de producir la cantidad de leche necesaria para su hijo. En estos casos se recurre al método canguro, que consiste en el contacto directo entre la piel del neonato y la madre, lo que estimula la producción de leche.

¿Cómo se puede favorecer la lactancia?

Para amamantar, la mamá debe estar motivada y tranquila; y el bebé, sostenido y seguro.

Hay distintas posiciones para amamantar, es conveniente variar las posiciones para prevenir dificultades. Cualquiera sea la posición, siempre es conveniente:

  • Que la mamá esté cómoda.
  • Con la espalda apoyada.
  • Que el bebé sea llevado al pecho de la madre, y no el pecho al bebé.
  • Que la cabeza y el cuerpo del bebé estén alineados con el abdomen de su mamá («panza con panza»); que no estén curvados ni «enrollados».
  • Que la cara del bebé esté frente al pecho de la mamá, y su nariz contra el pezón, mirando a la madre.
  • Que todo el cuerpo del bebé quede sostenido en el regazo materno (y no sólo la cabeza o las nalgas).
  • Es importante mirar al bebé a los ojos. A través de la mirada se intercambia afecto.

Conservación de la leche

La leche de la madre puede extraerse de las mamas y conservarse, de forma que el bebé pueda alimentarse si la madre no puede estar presente en el momento en que lo pida. Además, cuando se produce más leche de la que el bebé necesita, es recomendable extraerla para evitar problemas como la ingurgitación o la mastitis.

El calostro puede conservarse a temperatura ambiente durante 12 horas. La leche madura se mantiene en buen estado más tiempo, y dependiendo de la temperatura durará más o menos:

  • Más de 30º: cuatro horas.
  • Entre 25 y 30º: de cuatro a seis horas.
  • Entre 19 y 22º: 10 horas.
  • A 15º: un día.
  • Refrigerada, entre 0 y 4º: ocho días.
  • Congelada: si es un congelador dentro de la nevera, dos semanas. 

Se recomienda conservar la leche en recipientes de cristal bien limpios

Ante cualquier inquietud consulta con el pediatra